Desde el Grupo de Puebla desmentimos categóricamente las declaraciones del ministro de la Presidencia de Bolivia, José Luis Lupo, quien intentó vincular a nuestra organización con supuestas acciones antidemocráticas en ese país.
Dichas acusaciones son falsas, irresponsables y carecen de todo fundamento. El Grupo de Puebla no financia, no organiza ni participa en ningún plan de desestabilización. Ni en Bolivia ni en ningún país de la región ni del mundo. Reemplazar los hechos por teorías conspirativas es una señal preocupante del estado de la democracia en Bolivia.
Le decimos al ministro Lupo que si genuinamente le preocupa la democracia boliviana, tiene asuntos urgentes y concretos sobre los que pronunciarse: las denuncias de parlamentarios bolivianos y argentinos sobre el envío de aviones Hércules por parte del gobierno de Milei con presunto material antidisturbios para reprimir las movilizaciones.
No es la primera vez. En 2019, el gobierno de Mauricio Macri envió gases y municiones a Bolivia para reprimir las protestas populares que siguieron al golpe de Estado que llevó a Jeanine Áñez al poder. Lo que entonces fue una vergüenza histórica no puede repetirse. De confirmarse las denuncias actuales, esto constituiría una nueva injerencia extranjera inaceptable y una violación de la propia Constitución boliviana, que exige autorización de la Asamblea Plurinacional para el ingreso de aeronaves militares extranjeras.
Hacemos un llamado al gobierno boliviano a abrir canales de diálogo genuino con los sectores movilizados, a garantizar el derecho a la protesta y a abstenerse de utilizar acusaciones políticas infundadas para desviar la atención. La democracia no se defiende señalando enemigos imaginarios.


