[Urgente 24] “Progresivamente”, el foro regional de izquierda al que adhiere Alberto Fernández

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El foro Progresivamente ya había aparecido en los radares diplomáticos estadounidenses en ocasión de la visita de Alberto Fernández a España y Portugal porque se deslizó que detrás del esfuerzo estaba esta asociación ‘ad-hoc’ que coordina el chileno Marco Enríquez-Ominami, hijo del médico Miguel Enríquez —cofundador y secretario general del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) quien murió en 1974—, y de la periodista, socióloga y productora de televisión Manuela Gumucio, quien volvió a casarse con otro ex integrante del MIR, Carlos Ominami, quien le dio su apellido a Marco.

“(…) Pero quien se muestra como un activo armador de la agenda de Fernández es el ex senador chileno Marco Enríquez-Ominami, con un surtida gama de contactos internacionales, especialmente en el campo del progresismo. El fue quien organizó la reunión en Lima, que sirvió para completar una minigira después del encuentro con Evo en Bolivia (…)”, afirmó Fernando Cibeira, en el diario Página/12, acompañando a Alberto Fernández en Lima, Perú.

Marco Enríquez-Ominami es el referente hoy día de Progresivamente, el foro regional al que adhiere Alberto Fernández, y con el que comparte algunas definiciones:

** “La región tiene que volver a unirse. Es inevitable que frente a un mundo que se globaliza, nosotros vamos a tener que enfrentar ese desafío y es mucho más fácil enfrentarlo si estamos unidos que separados.”

** “Lo que pasó en los últimos tiempos es que como consecuencia de la ruptura en la Unasur, la poca importancia que le dieron Brasil y Argentina al Mercosur, el conflicto que se armó con la indefinición del Tratado del Pacífico“.

** “La propuesta central es volver a vincularnos. Con todos y más allá de la situación interna de cada país. Lo hablé con el presidente de Perú. Tratar de vincularnos en un acuerdo de intereses de la región, con prescindencia de la ideología de los partidos de los gobiernos de turno” (esto incluyó elogios a Sebastián Piñera, de Chile).

** “Ayudar a los venezolanos a encontrar una solución en Venezuela. Lo primero que tenemos que reconocer es que en Venezuela hay un problema y lo segundo es que la solución no es la intervención, sino ayudar a que Venezuela encuentre esa solución.”

Sin duda que es una visión bien diferente a la que propone Jair Bolsonaro, desde Brasil, quien se identifica con Donald Trump en USA. Por ese motivo, es evidente que ha surgido un eje alternativo en la región y que, además, le permitirá a la oposición en Brasil encontrar un impulso geopolítico, si Bolsonaro mantiene su rechazo a los movimientos populares latinoamericanos.

Cuando en julio 2019, con el gobernador de Puebla (México), Miguel Barbosa Huerta, fue inaugurado el foro Progresivamente, que reunió a más de 30 líderes de izquierda de 10 diferentes países, el tres veces candidato presidencial en Chile, Marco Enríquez-Ominami, representante de la Fundación Progresa (vinculada al Partido Progresista), hoy día documentalista, explicó un evento que goza del apoyo de Andrés Manuel López Obrador, presidente de México.

Según MEO, el propósito incluía un plan de acción procure mejores formas de comunicar su mensaje de justicia social: “En los últimos años, varios gobiernos de izquierda fueron derrotados en las urnas. En otros lugares, como México, ganó la izquierda por primera vez, el mundo está cambiando rápido, pero hay nuevos problemas y nuevos desafíos“.

Algunos de los convocados a aquel encuentro, también conocido como Grupo de Pueblo, fueron los presidenciales de Argentina, Alberto Fernández (aunque la delegación argentina fue integrada por Jorge Taiana, Felipe Solá, Carlos Tomada y Julián Domínguez), y de Uruguay, Daniel Martínez; el expresidenciable de Colombia, Gustavo Petro; y el expresidente del mismo país, Ernesto Samper; así como el senador chileno y exsecretario general de la OEA, José Miguel Insulza.

También quedaron en el universo de Progresivamente, el ex presidente español José Luis Rodríguez Zapatero; el ex secretario de Relaciones Exteriores mexicano Marcelo Ebrard; el presidente de la Cámara de Diputados de México, Porfirio Muñoz Ledo; el vicepresidente boliviano Álvaro García Linera; y el ex presidente de República Dominicana, Leonel Fernández.

En la ocasión, Progresivamente manifestó la necesidad de

** promover el diálogo acerca de Venezuela de los gobiernos de México, Uruguay y Noruega; y

** la integración de un Comité de Defensa de la Justicia y la Democracia para responder a los casos de “lawfare” contra figuras políticas de la región, con acento especial en la prisión del ex presidente Luíz Inacio Lula da Silva en Brasil.

Y en punto 10 de su declaración se afirmó:

“Por último, celebramos el triunfo de Andrés Manuel López Obrador y Morena en México y alentamos el triunfo de los liderazgos populares de Daniel Martínez, Evo Morales y Alberto Fernández en las próximas elecciones en Uruguay, Bolivia y Argentina respectivamente.”

En su página web personal, Enríquez-Ominami reproduce una entrevista que le hizo Carla Perelló, para NODAL, un proyecto informativo regional que dirige el también columnista de C5N, Pedro Brieger, y que es propiedad de la Fundación para la Integración Latinoamericana, que preside Aram Aharonian:

-¿Por qué consideró necesaria la creación del “Foro de Puebla”? ¿De qué manera se convocó a participar de este grupo progresista?

-La creación del “Grupo de Puebla” o el acuerdo de Puebla o el consenso de Puebla es producto de una convicción que es que escuchándose uno se entiende, aunque parezca básico. Y que los progresistas, producto de la enorme fuerza del ataque que recibimos en términos de distinta índole y de los castigos electorales, nos desarticulamos. Una de nuestras fuerzas cuando ejercieron el poder los gobiernos progresistas fue la capacidad de diálogo y de unión. Más allá de los egoísmos, de agendas domésticas y de mirar más allá de nuestras propias fronteras. Entonces, inspirados en la convicción de que el único límite es la imaginación nos pareció clave sentarnos, escucharnos y dialogar. Lo segundo, es también aspirar -y ojalá lo logremos- a innovar en las respuestas progresistas. Ya sabemos que los grandes dilemas del progresismo son el capital y el ser humano, el cambio climático, es la felicidad no a cualquier costo, es la racionalidad pública que convive con la racionalidad privada. Todo eso es evidente pero claramente esas respuestas ya no son suficientes. Y, por último, la necesidad de no abandonar la disputa por el cambio en el continente. El cambio somos mucho más nosotros con otras ideas mucho más de vanguardia y progresista que los conservadores que hoy día han obtenido la confianza electoral de sus pueblos.

-¿Cuál es la situación en el resto de los mecanismos y alianzas regionales que llevaron a construir algo diferente?

-El Encuentro Progresista de Puebla es un complemento, no pretende reemplazar o sustituir. Ninguno de nosotros se salió de ninguna parte, ninguno de nosotros fue en representación de sus partidos. Cada uno representa a su partido, es gente libre que autoconvocadamente participó, que llegó por sus propias decisiones, para juntarse, conversar y debatir. No hay ninguna aspiración a reemplazar ni a debilitar los foros que ya existen y que -además- apoyamos.

-En la declaración mencionan la hegemonía comunicacional, ¿qué estrategias se darán para romper ese cerco? ¿A quiénes están dirigidos sus mensajes?

-En la sesión de trabajo del domingo acerca de los medios de comunicación y progresismo se denunciaron situaciones anómalas de concentración de la propiedad algunas en algunos tipos de medios, no en todos. Se habló de la necesidad de medios públicos, no de gobiernos, y se habló también de que la publicidad oficial se asigne con criterios técnicos y no políticos, también como garantía para cuidar un bien jurídico clave de la democracia que es el acceso a información. Esos mensajes no están dirigidos a ningún medio sino a los ciudadanos y consumidores que requieren acceso a la información. Por tanto, lo que hemos planteado es que se requieren regulaciones que garanticen cautelar el bien jurídico superior de la democracia que es la libertad de expresión y el acceso a la información.

-¿Por qué optaron hacer una declaración específica sobre el llamado “lawfare”?

-La reflexión sobre el lawfare se hizo porque efectivamente se observa que tanto en el caso del expresidente de Brasil Lula da Silva como en otros casos, ha habido una sospechosa, inaceptable e impropia selección de parte de los ministerios públicos de algunos países. Había evidentemente una arbitrariedad en el abordaje y el tratamiento al elegir los casos. Más aún, en algunas de esas situaciones no se ha respetado el derecho de sus propios países de la presunción de inocencia y, con evidencias forzadas, se ha inhabilitado a candidatos a participar de las elecciones.  Nunca ha sido la tarea de la justicia afectar a los procesos democráticos y de libre elección de los pueblos. Lula debió haber sido candidato y debió haber sido el pueblo brasileño el que decidiera si merecía o no ser presidente. Esto lo decidió un juez y, como ya es de público conocimiento, un juez que pareciera ser que tenía relaciones completamente impropias con los persecutores. Y esto es lo que denuncia el “Grupo de Puebla”.

Fuente: Urgente 24

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