El Grupo de Puebla rechaza el nuevo macartismo: criminalizar a la izquierda no es combatir el terrorismo

COMUNICADO Grupo de Puebla

Las recientes declaraciones formuladas por altas autoridades del Gobierno de los Estados Unidos representan un preocupante retroceso político e intelectual. Al presentar a “la izquierda”, “la extrema izquierda” o “el izquierdismo” como una amenaza global asociada al terrorismo, se instala deliberadamente una lógica de sospecha ideológica que creíamos superada desde los peores años de la Guerra Fría.

No es casualidad que, junto a organizaciones armadas, se evoquen una y otra vez referencias históricas destinadas a construir un relato en el que toda tradición política de izquierda aparezca bajo un mismo manto de violencia. Esa simplificación no busca comprender la historia: busca reescribirla para deslegitimar a millones de ciudadanos, partidos, gobiernos, sindicatos, movimientos sociales e intelectuales que, desde la democracia, han luchado y luchan por la justicia social, la igualdad y los derechos humanos.

La izquierda democrática latinoamericana no necesita recibir certificados de compromiso con la democracia. Ha sido protagonista de la recuperación democrática, de la ampliación de derechos, de la reducción de la pobreza y de la defensa irrestricta de los derechos humanos, incluso frente a dictaduras, persecuciones y golpes de Estado.

Combatir el terrorismo es una obligación de todos los Estados. Pero utilizar esa causa para estigmatizar una identidad política constituye un grave error que solo alimenta la polarización, debilita el pluralismo democrático y reabre una peligrosa lógica de enemigos internos.

América Latina conoce demasiado bien las consecuencias del macartismo, de la doctrina de la seguridad nacional y de las campañas que identificaban cualquier demanda de justicia social con una amenaza terrorista. Esa visión dejó miles de muertos, desaparecidos, presos políticos y exiliados. No aceptaremos que esa narrativa vuelva a instalarse bajo nuevos nombres.

El Grupo de Puebla rechaza categóricamente cualquier intento de criminalizar a la izquierda democrática o de convertir las diferencias ideológicas en categorías de seguridad nacional. Defender la democracia exige combatir toda forma de terrorismo, pero también defender el pluralismo político, el Estado de derecho y el derecho de los pueblos a elegir libremente sus proyectos políticos sin ser estigmatizados.

Frente a quienes pretenden dividir al mundo entre amigos y enemigos ideológicos, reafirmamos nuestra convicción de que la democracia se fortalece con más diálogo, más derechos y más justicia social, nunca con listas negras ni con la criminalización del pensamiento político.

La historia juzga con dureza a quienes confunden la discrepancia con el delito. América Latina no debe volver a recorrer ese camino.

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