Análisis respecto del rol desempeñado por la Organización de Estados Americanos (OEA) en las elecciones bolivianas de octubre de 2019

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Los miembros del Consejo Latinoamericano de Justicia y Democracia (CLAJUD) se reunieron los días 14 y 18 de junio de 2020 para discutir las nuevas revelaciones en torno a las elecciones bolivianas de octubre de 2019 y el rol desempeñado por la Organización de Estados Americanos (OEA) en estos comicios. Los miembros del CLAJUD pudieron conocer los varios estudios técnicos y académicos que han sido publicados en los últimos meses sobre la materia. Sobre la base del análisis correspondiente, el CLAJUD informa lo siguiente:

El CLAJUD subraya la importancia del comunicado de prensa del 21 de octubre de 2019 de la Misión de Observación Electoral de la OEA en Bolivia, el día posterior a la elección, en el que la OEA denunció que se había dado “un cambio inexplicable de tendencia que modifica drásticamente el destino de la elección y genera pérdida de confianza en el proceso electoral”.[1]

El CLAJUD remarca que los sucesivos estudios del Centro de Investigación en Economía y Política (CEPR),[2] de investigadores del Laboratorio de datos y ciencia electoral del Massachussets Institute of Technology (MIT),[3] y más recientemente de investigadores de la Universidad de Pensilvania y de la Universidad de Tulane,[4] han demostrado que, contrariamente a lo aseverado por la OEA, la victoria de Evo Morales en la primera vuelta electoral fue absolutamente “explicable”. Estas investigaciones han demostrado que la elevada votación a favor de Evo Morales hacia el final del conteo de votos que le permitió pasar el umbral de los 10 puntos sobre su rival más cercano se debió a que áreas geográficas muy favorables al Movimiento al Socialismo (MAS) reportaron sus votos más tarde.[5] De hecho, el aumento del porcentaje de la votación a favor del MAS a medida que avanza el conteo es un fenómeno recurrente en Bolivia y se pudo observar en elecciones anteriores observadas por la OEA sin que esta organización haya puesto en duda la legitimidad de los resultados.[6]

El CLAJUD insiste sobre el hecho de que todas estas investigaciones denuncian la mala práctica estadística de la OEA y observa, además, que sus resultados fueron publicados por varios medios de comunicación incluyendo el Washington Post y, más recientemente, el New York Times,[7] noticias que a su vez fueron reproducidas en el mundo entero.

Frente a la contundencia de estos hallazgos académicos, el CLAJUD observa que la OEA ha restado importancia a su propio análisis estadístico, reconociendo implícitamente el error cometido, o bajando su preeminencia en los argumentos esbozados para defender su tesis del fraude. El propio secretario General de la OEA Luis Almagro consideró, en su singular comunicado del 17 de junio de 2020, que el análisis estadístico de la OEA es apenas un “elemento indicativo de la supuesta existencia de irregularidades” y que “un análisis estadístico por sí solo no valida ni comprueba un fraude, sino que da indicios de dónde observar con mayor atención”.[8]

El CLAJUD observa que el comunicado del secretario general de la OEA no menciona que fueron los argumentos estadísticos de la OEA, ahora desacreditados por varios estudios académicos, los que sirvieron para exigir, el día después de la elección, que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) boliviano “respete plenamente la voluntad ciudadana, honrando los valores contenidos en la Carta Democrática Interamericana de la OEA”. Fue sobre la base de este manejo estadístico, hoy considerado engañoso, que la OEA manifestó “su profunda preocupación y sorpresa por el cambio drástico y difícil de justificar en la tendencia de los resultados preliminares conocidos tras el cierre de las urnas”, y que anunció que haría “recomendaciones de cara a una segunda vuelta”. La recomendación de una segunda vuelta implica una clara injerencia política por parte de la OEA que viola su propio Código de conducta y la propia Carta de la OEA, así como los principios internacionales de observación que la OEA respalda.[9]

Lejos de “dar indicios de dónde observar con mayor atención”, el CLAJUD considera que la declaración de la Misión de Observación Electoral de la OEA del 21 de octubre instaló en los medios de comunicación nacionales e internacionales una falaz narrativa de fraude que radicalizó la oposición y contribuyó decididamente al golpe de Estado del 10 de noviembre.

El CLAJUD recalca, asimismo, que, sin esta acusación inicial basada en un análisis estadístico defectuoso, no hubiese existido una posterior auditoría electoral que abrió la puerta para que la OEA pueda sustentar sus acusaciones de fraude sobre la base de supuestas irregularidades encontradas. La falacia estadística inicial revirtió gran importancia en el proceso de desnaturalización del proceso electoral boliviano por parte de la OEA.

El 10 de noviembre, la OEA hizo público su Informe preliminar de auditoría, que denuncia “una manipulación dolosa de los comicios” y “recomienda otro proceso electoral. Cualquier futuro proceso deberá contar con nuevas autoridades electorales para poder llevar a cabo comicios confiables.”[10] El CLAJUD observa que el Informe preliminar de auditoría de la OEA, publicado en medio de una situación política altamente polarizada, agudizó la situación tensa que se vivía en Bolivia en este momento y jugó un rol decisivo para que el alto mando militar de la Fuerzas Armadas de Bolivia sugiera al Presidente Evo Morales que renuncie.

El día 4 de diciembre de 2019, la OEA publicó el Informe final de auditoría de la OEA[11] al que se dio lectura en el pleno del Consejo Permanente de la OEA el 12 de diciembre, en presencia – como ponentes e invitados especiales – de varios políticos bolivianos que estuvieron en la oposición al Gobierno del Presidente Morales y obraron para la defenestración de su Gobierno. El CLAJUD considera que la forma como se realizó la lectura del Informe final en el Consejo Permanente de la OEA fue altamente irregular y politizada, y denota una grave falta de imparcialidad por parte de la OEA en su proceso de observación y posterior auditoría de las elecciones bolivianas de 2019.

El CLAJUD tomó conocimiento de que el 11 de junio de 2020, el CEPR publicó un informe en español[12] en el que analiza de forma pormenorizada las irregularidades identificadas por la OEA en su Informe final de auditoría y que ahora se han vuelto los argumentos principales de la organización dada la deslegitimación de su análisis estadístico inicial. El informe de CEPR demuestra que las irregularidades identificadas por el informe de auditoría de la OEA no constituyen un intento de manipulación intencional de los resultados y, al contrario, han sido deliberadamente manipuladas por la OEA para respaldar sus acusaciones de fraude. El examen caligráfico de las actas demuestra que solo una de las 226 actas identificadas como irregulares tuvo una firma falsificada; y estas 226 actas “irregulares” dan resultados estadísticamente idénticos a las actas geográficamente contiguas. El servidor “oculto” identificado en el conteo no vinculante y los datos del cómputo oficial no fueron manipulados ni alterados para cambiar los resultados de la elección.

Asimismo, el CEPR demuestra que los elementales ejercicios de verificación que se deberían realizar para demostrar la existencia o no de un fraude no fueron llevados a cabo por la OEA, y, en instancias en que sí se realizaron ejercicios de verificación, sus resultados fueron ocultados.

El CLAJUD subraya que el “Manual para las Misiones de Observación Electoral de la Organización de los Estados Americanos”[13] señala que la observación electoral de la OEA deberá regirse de acuerdo a la “Declaración de principios para la observación internacional de elecciones” y el “Código de conducta para observadores internacionales de elecciones”.

En base a los análisis técnicos aquí mencionados, el CLAJUD encuentra que la observación y posterior auditoría de la OEA de las elecciones bolivianas del 20 de octubre de 2019 violan la “Declaración de principios para la observación internacional de elecciones” en los siguientes puntos:

“4. (…) la observación internacional de elecciones debe, siempre que sea posible, brindar recomendaciones para mejorar la integridad y la eficacia del proceso electoral y los procesos conexos, pero evitando interferir en dichos procesos y causar la consiguiente perturbación. (…)

7.Se espera que las misiones de observación internacional de elecciones formulen declaraciones oportunas, exactas e imparciales dirigidas al público (incluso suministrando copias a las autoridades electorales y otras entidades nacionales pertinentes), presentando sus comprobaciones y conclusiones, así como las recomendaciones apropiadas que a su juicio puedan ayudar a mejorar los procesos conexos con las elecciones (…)

9.La observación internacional de elecciones debe llevarse a cabo respetando la soberanía del país que celebra las elecciones y respetando los derechos humanos del pueblo del país. Las misiones de observación internacional de elecciones deben respetar las leyes del país anfitrión, así como a las autoridades nacionales, incluidos los órganos electorales, y actuar de manera compatible con el respeto y la promoción de los derechos humanos y las libertades fundamentales.”[14]

El CLAJUD también encuentra que la observación y posterior auditoría de la OEA de las elecciones bolivianas del 20 de octubre de 2019 violan el “Código de conducta para observadores internacionales de elecciones” que establece que:

“Los observadores deben respetar las leyes del país anfitrión y la autoridad de los órganos encargados de administrar el proceso electoral. Los observadores deben seguir todas las instrucciones legítimas emitidas por las autoridades gubernamentales, de seguridad y electorales del país. Los observadores deben también tener una actitud respetuosa ante los funcionarios electorales y las demás autoridades nacionales. (…)

Los observadores deben mantener en todo momento una estricta imparcialidad política, incluso durante los períodos de esparcimiento dentro del país anfitrión. No deben expresar ni demostrar sesgos ni preferencias en relación con las autoridades nacionales, los partidos políticos, los candidatos o las cuestiones planteadas en referendos, ni en relación con los puntos controvertidos que se planteen en el proceso electoral. (…)

Los observadores deben cerciorarse de que todas sus observaciones sean exactas. Las observaciones deben ser completas, haciendo constar tanto los factores positivos como los negativos, distinguiendo entre los factores significativos y los insignificantes y detectando las pautas que puedan tener una incidencia importante en la integridad del proceso electoral. Los juicios de los observadores deben ajustarse a los criterios más exigentes en materia de exactitud de la información e imparcialidad del análisis, distinguiendo los factores subjetivos de las pruebas objetivas. Los observadores deben basar todas las conclusiones en pruebas fácticas y verificables y no extraer conclusiones prematuramente.”[15]

Como consecuencia de lo anterior, los miembros del CLAJUD encontraron que las acusaciones de fraude impulsadas por la OEA tuvieron graves repercusiones sobre la estabilidad democrática de Bolivia y sobre las violaciones de los derechos humanos de las y los bolivianos, incluyendo sus derechos civiles y políticos. Asimismo, los miembros del CLAJUD encontraron que las autoridades judiciales bolivianas se han amparado en los informes y las declaraciones de la OEA para detener y enjuiciar a miembros y trabajadores del Tribunal Supremo Electoral de Bolivia, varios de los cuales permanecen – ocho meses después de los sucesos – privados de su libertad.

Por los antecedentes aquí expuestos, los miembros de CLAJUD consideran imperativo que la OEA active sus mecanismos de control y auditoría interna para esclarecer los sucesos aquí descritos, sin perjuicio de que la OEA pueda enfrentar las respectivas demandas ante órganos internacionales de derechos humanos.

 

Firmado el 25 de junio 2020

  1. Adoración Guamán Hernández
  2. Aloizio Mercadante
  3. Baltazar Garzón
  4. Carol Proner
  5. Elizabeth Gomez Alcorta
  6. Emilio Camacho
  7. Enrique Santiago
  8. Ernesto Samper
  9. Gisele Cittadino
  10. Gisele Ricobom
  11. Harold Correa
  12. Hugo Humberto Gutiérrez
  13. José Eduardo Cardozo
  14. Juan Martín Mena
  15. Juarez Tavares
  16. Larissa Ramina
  17. Marco Enríquez-Ominami
  18. María José Fariñas Dulce
  19. Oswaldo Ruíz
  20. Pedro Serrano
  21. Roberto Manuel Carlés
  22. Jaime Quiroga Carvajal
  23. Alfredo Beltrán Sierra
  24. Gerardo Pisarello

 

 

 

[1] Ver https://www.oas.org/es/centro_noticias/comunicado_prensa.asp?sCodigo=C-085/19

[2] Ver, en particular, Johnston, Jake y David Rosnick. 2020. “Observando a los observadores: la OEA y las elecciones bolivianas de 2019”: https://cepr.net/wp-content/uploads/2020/06/Spanish-Report-Final.pdf ; Rosnick, David. 2019. “Unnatural Claims in a ‘Natural Experiment’: Escobari and Hoover on the 2019 Bolivian Elections.” https://cepr.net/report/publications-reports-unnatural-claims-in-a-natural-experiment-escobariand-hoover-on-the-2019-bolivian-elections/ ; Long, Guillaume, David Rosnick, Cavan Kharrazian, and Kevin Cashman. 2019. “¿Qué sucedió en el recuento de votos de las elecciones de Bolivia de 2019?” https://cepr.net/report/que-sucedio-en-el-recuento-devotos-de-las-elecciones-de-bolivia-de-2019/

[3] Curiel, John and Jack R. Williams. 2020. “Analysis of the Quick Count in the 2019 Bolivia Election.” https://cepr.net/wp-content/uploads/2020/03/Bolivia_report_Jack_John.pdf

[4] Idrobo, Nicolás, Dorothy Kronick, and Francisco Rodríguez. 2020. “Do shifts in late-counted votes signal fraud? Evidence from Bolivia”. https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=3621475

[5] En Bolivia, para ganar las elecciones presidenciales en primera vuelta se requiere el 50% más 1 de los votos o más de 40% con una diferencia de al menos 10 puntos con el siguiente candidato más votado.

[6] Un buen ejemplo de este fenómeno es el referéndum del 2016.

[7] Kurmanaev, Anatoly y Maria Silvia Trigo. 2020. “Una elección amarga. Acusaciones de fraude. Y, ahora, una reconsideración.” The New York Times, 7 de junio: https://www.nytimes.com/es/2020/06/07/espanol/america-latina/elecciones-bolivia-evomorales.html. Para la versión en inglés, ver https://www.nytimes.com/2020/06/07/world/americas/bolivia-election-evo-morales.html

[8] Comunicado sobre campaña de desinformación en torno al rol de la OEA en las elecciones de Bolivia, 16 de junio de 2020: https://www.oas.org/es/centro_noticias/comunicado_prensa.asp?sCodigo=C-064/20

[9] Dichos principios y Código de conducta están citados más adelante.

[10] OEA. 2019 “Informe preliminar de auditoría”. http://www.oas.org/documents/spa/press/Informe-Auditoria-Bolivia-2019.pdf

[11] OEA. 2019. “Informe Final – Análisis de Integridad Electoral, Elecciones Generales en el Estado Plurinacional de Bolivia” http://www.oas.org/es/sap/deco/Informe-Bolivia-2019/

[12] Johnston, Jake y David Rosnick. 2020. “Observando a los observadores: la OEA y las elecciones bolivianas de 2019”: https://cepr.net/wp-content/uploads/2020/06/Spanish-Report-Final.pdf

[13] Secretaría General de la OEA. 2008. “Un manual para las misiones de observación electoral de la OEA”.  http://www.oas.org/sap/docs/DECO/2010/EXOR0903_MANUAL.pdf

[14] “Declaración de principios para la observación internacional de elecciones”. 2005. https://eeas.europa.eu/sites/eeas/files/code_conduct_es.pdf ; para la versión en inglés, ver http://scm.oas.org/pdfs/2008/CP20254-Anexo%20IV%20English.pdf

[15] “Código de conducta para observadores internacionales de elecciones”, ver https://eeas.europa.eu/sites/eeas/files/code_conduct_es.pdf ; para la versión en inglés, ver http://scm.oas.org/pdfs/2008/CP20254-Anexo%20IV%20English.pdf

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